25. DURMIENDO ENTRE SUS BRAZOS
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que dormía plácidamente, sin preocupaciones, pero Cristina no recordaba esas ultima veces. Abrió los ojos con lentitud, con el sonido de los pájaros gratos en su ventana como la primera cosa que observó al entrar. Se acomodó tan sólo un poco, creyendo que sería normal cerrar los ojos y acurrucarse más a la almohada que abrazaba con fuerza, que olía tan bien y era tan cómoda para removerse.
Sólo que Cristina no sabía que las almohadas respiraran.
Otr