26. ¿POR QUÉ LO PIENSAS TANTO?
Pero Rio no fue capaz de besarla.
No por otra cosa sino por la misma Cristina, quien le colocó los dedos en sus labios y lo detuvo sobrecogida.
—¿Qué está tratando de hacer? —Cristina chilló sin aire—. ¿Está loco…?
—¿Acaso no lo notaste? —Rio le gustó lo que había hecho. Movió los labios para tratar de besar sus dedos también—. Me gustas, Cristina.
—Usted se volvió loco —Cristina dijo estremecida—. No tiene ni idea de lo que dice. ¿Acaso lo hace para fastidiarme? ¿Para burlarse? Deje de hacerse