Julieta pasó por Olivia a la habitación cerca de las tres de la tarde. Tenían varias horas de camino por delante y regresarían muy tarde, pero había sido la única hora que el médico tenía disponible. Olivia iba nerviosa en el auto.
— ¿Cómo te has sentido, cariño? — preguntó Julieta.
— Bien, me ha descansado un poco la pierna.
— Esperemos que te dé algo para el dolor, algo para curar las heridas y otro aparato. Es injusto que sigas usando ese cacharro viejo.
— Eso mismo ha dicho Rafael. Quiere q