La casa de los Ugarte era un caos; Olivia observaba cómo César intentaba tranquilizar a Catalina. Mili le entregaba un té a Julieta, intentando que sirviera para parar un poco su angustia mientras Fernanda se aferraba a ella sin entender qué estaba pasando con su padre y su hermano.
Pero quien realmente le preocupaba era Rafael, estaba con la mirada perdida observando hacia las afueras de la casa, tan pensativo que le incomodaba. Deseaba preguntarle qué le había pedido ese hombre cruel, con qué