Logan Christian
El aire en la sala del penthouse estaba cargado de una electricidad estática que hacía que el vello de mis brazos se erizara. Blake estaba sentada en el sofá, envuelta en una bata de seda que apenas ocultaba el rastro de nuestra pasión reciente, pero sus ojos ya no eran los de la mujer vulnerable que había rescatado de Nashville. Eran los ojos de una reina que aceptaba el inicio de una cruzada.
Arielle fue la primera en entrar desde el pasillo, con el rostro aún pálido por el s