Blake Stewart
Despertar en los brazos de Logan fue como emerger de una pesadilla a un campo de flores. El calor de su cuerpo contra mi espalda y el ritmo constante de su respiración fueron el anclaje que necesité para recordar que la guerra del día anterior había terminado en tregua. Sin embargo, cuando bajamos a la cocina, el aroma a café recién hecho de Lizzie no pudo ocultar la electricidad estática que cargaba el aire.
Me detuve en seco en el umbral.
Sentado a la mesa de la cocina, frente a