CAPITULO LII — Un puente sobre el abismo.
Blake Stewart
El silencio de la planta baja se me estaba clavando en los huesos. Tenía el manuscrito extendido sobre el escritorio, las páginas iluminadas apenas por la lámpara de lectura, pero las palabras ya no eran tinta; eran fantasmas. Leonard, Genevive, Chicago, traición. Mis dedos acariciaban el borde del papel, buscando una respuesta que no estaba allí. El miedo es una criatura hambrienta, y esa noche me estaba devorando viva. Me sentía pequeña, vulnerable y, por encima de todo, terribl