Jonathan
Miro a Alejandra avanzar por los escalones de su casa para entrar. Me siento algo inquieto, pero siempre es la misma sensación la que me invade al verla entrar en esa casa y saber que Aaron está por ahí. Aun así, me reconforta pensar que tan solo serán unas horas las que tendré que esperar para tenerla de vuelta. Ella tiene que atender unos asuntos y, la verdad, yo también; estos días me desentendí completamente del celular. Tenía algunos mensajes, pero los que no esperaba encontrar eran los de Mónica. Se la pasó llamando y mandando textos con urgencia.
Estoy a punto de dar un paso importante con Alejandra y necesito zanjar las cosas con Mónica de una vez por todas.
Conduzco hasta su casa, la que pagó con mi dinero. La verdad es que hace meses me imaginaba conduciendo de vuelta a esa casa; imaginaba una versión mía ansiosa y llena de nervios, pero me complace darme cuenta de que la realidad es otra. No siento absolutamente nada. Pensar en tener a Mónica al frente de nuevo no