Alejandra
Entro a casa dispuesta a ir directamente a la habitación de Meisy para hablar con ella, acordar la fuga en la madrugada e irme a mi habitación a encerrarme después… pero el plan no sale como lo planeo. Aaron sale del pasillo que va a la sala, donde está el minibar, con una bebida en la mano. Tiene una sonrisa extraña en ese diabólico rostro rejuvenecido.
—Ale, querida… qué bueno que llegaste. Estuve tratando de contactarte toda la semana.
Lo miro con desinterés un momento; después miro al frente y continúo el camino hacia la escalera.
—Te dejé un mensaje de que iría a ayudar a Steven con un asunto de negocios.
—Sí, lo sé. —Su tono de voz fue entre molesto y forzado. Aaron camina con rapidez para obstruirme el paso a la escalera—. Tenemos una plática pendiente, Alejandra.
Pongo los ojos en blanco y suspiro.
—No estarás hablando de eso de volver a intentarlo, ¿no?
—Sí, es eso. Y yo que tú me dedicaría unos minutos de tu tiempo… esto está a punto de convertirse en una negociaci