Alejandra
Entro a casa dispuesta a ir directamente a la habitación de Meisy para hablar con ella, acordar la fuga en la madrugada e irme a mi habitación a encerrarme después… pero el plan no sale como lo planeo. Aaron sale del pasillo que va a la sala, donde está el minibar, con una bebida en la mano. Tiene una sonrisa extraña en ese diabólico rostro rejuvenecido.
—Ale, querida… qué bueno que llegaste. Estuve tratando de contactarte toda la semana.
Lo miro con desinterés un momento; después mir