Jonathan
“Permanezco con la mirada al frente, observando el techo oscuro, el sonido del mar se cuela por la ventana creando una sensación de paz absoluta, Alejandra duerme plácidamente a mi lado, respira de manera tranquila mientras paso la yema de mis dedos por la piel de su delicada espalda, la he notado un tanto más débil últimamente, quizás necesita vitaminas o puede ser que el empezar con una vida sexualmente activa le esté pasando factura después de tantos años en abstinencia…
Un sonido llama mi atención, es tan débil, como el crujido de la madera de un mueble, pero no puedo evitar asociarlo a pasos, sé que es imposible, estamos en medio de la nada, pero aun así el instinto me obliga a levantarme, con cuidado me deslizo de la cama para no despertar a Alejandra, ella se acomoda y queda boca arriba, pero no se despierta, le acomodo la sábana y comienzo avanzar a la puerta, abro y salgo al pasillo, sin preverlo recibo un golpe en el estómago que me saca el aire, unas manos me tom