—¡Mira qué elegante te ves! Yo me quiero casar contigo —dijo Ximena, admirando el pequeño smoking que Martín llevaba.
—Soy muy joven para casarme —dijo él, mientras le cogía la mano para hacerle un dibujo.
Alana ya tenía uno y Pedro también.
—Me falta papá. Tengo que dibujarle uno.
—Lo harás cuando lleguemos —dijo Alana.
Pese a que vivían uno frente al otro habían acordado no verse hasta el momento de dar el sí en la oficina del registro civil. La ceremonia se llevaría a cabo a las tres de la ta