Planificar una boda requería mucho tiempo. Desde el diseño de las invitaciones hasta la música a escucharse en la fiesta, nada podía quedar al azar. Alana ya pensaba en el color de las flores que decorarían el lugar mientras miraba el anillo. Le había quedado a la perfección.
El corazón le palpitaba como si tuviera una mariposa atrapada en el pecho. Le había dicho a Damián que sí porque lo amaba y lo que más anhelaba era fortalecer su familia, que era pequeña. Ahora estaría completa.
—¿Tres mes