Comencé a sentir una extraña sensación en la boca, un sabor amargo que luego se tornó dulce. Era sangre, en mis labios. Me hallaba en otro sitio también, no estaba en mi casa. Era un lugar oscuro, me di cuenta que era un edificio por los sonidos del exterior.
—Has despertado. —dijo una voz, a mi lado.
Estaba tan oscuro que no podía ver quien era, pero la voz me resultaba vagamente familiar.
Respiré profundo, por algún motivo, no tenía miedo, a pesar de no estar en mi casa. Mi memoria estaba muy