Podía llevar a Kily en mis brazos con mucha facilidad. Mi fuerza había aumentado drásticamente cuando Zem me convirtió en uno de los suyos. Comprendía que mi vida cambió de golpe al transformarme. Por alguna razón, no me preguntaba porque lo había hecho, sino que lo agradecía. Era como si quisiera ayudarlo. Mi voluntad era suya, todo lo que él quería para mí, era incuestionable.
Llevábamos tres días caminando, estábamos cerca de la mansión de la que me habló Zem. El quería que yo desempeñara un