Sara
Los tres hombres comenzaron a avanzar hacia el interior de la casa. Adren y Mark se interpusieron en su camino para no dejar que siguieran.
—¡Mark! —grité, un grito colmado de horror y espanto.
Mi niño gritó casi al unísono. Al ver como uno de los hombres, le asestaba un puñetazo que lo hizo salir volando y estrellarse contra una de las paredes de nuestra casa. Lo mismo hizo el otro sujeto con Adren.
Los dos se encontraban debajo de los escombros. Corrí hacia Mark junto con mi hijo.
—Papá…