Camila
Julián Ortega me miraba expectante después de ofrecerme un trato descabellado y yo no podía pensar con claridad. Lo único que quería era recuperar a mi hija.
¿Era la mejor opción? No tenía ni idea. Solo sabía que necesitaba dinero en mi cuenta que demostrara mi estabilidad económica y rentar un departamento decente.
El trato que me ofrecía mi jefe era mi mejor opción. La única en realidad.
Tragué sintiendo la garganta seca y lo observé.
—Está bien —murmuré como si estuviera aceptando que