Julián
La puerta se cerró y ella permaneció unos segundos de espaldas a mí, congelada, mirando por donde se habían ido su exesposo y su hija. Todavía los gritos de Isa se escuchaban a lo lejos, desaparecían lentamente. Yo intuía que esa escena tardaría en borrarse de su corazón.
—Camila —la llamé con suavidad.
Ella se giró devastada después de la tormenta, sus lágrimas inundaban su rostro. Había una expresión de absoluta desesperación en él.
—Julián —susurró temblando.
Extendí mi mano y la det