Capítulo 98. ¡No me da la gana!
Sebastián estaba furioso consigo mismo. Se pedía fervientemente no preocuparse, porque su abuela no merecía que sintiera empatía por ella, pero su lucha era en vano. Lizbeth podía notar su preocupación.
—Es sobre tu abuela de quien hablan. Si ella está ingresada en este mismo hospital, debemos investigar —le propuso ella, tirando de su mano, pero él se quedó inmóvil en su lugar.
—En realidad, no me importa si está bien o está mal. Ella se las arreglará, créeme, los villanos no mueren —le resp