Lizbeth sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y el horror pasaba por sus ojos mientras veía en el video cómo la figura de Sebastián, impasible frente a la entrada de la empresa Barrett, estaba vulnerable en el momento que abría la puerta trasera de su auto y una furgoneta lo atropellaba.
El corazón de Lizbeth pareció detenerse ante la expectación del impacto; no obstante, el video se cortó bruscamente, pero el temor se apoderaba de ella mientras suponía lo peor.
Sin la firmeza de Nicolás s