Capítulo 99. ¡Desafiando a la abuela!
La puerta de la habitación de la anciana Barrett se abrió con un chirrido. Lizbeth entró apresurada, notando que la anciana yacía en la camilla, con su cuerpo encogido y sus ojos suplicantes.
—Agua… por favor —su voz apenas audible se elevaba en un ruego desesperado.
Lizbeth se apresuró hacia la mesilla cercana, donde había una jarra y un vaso.
El líquido transparente parecía un bálsamo para la anciana. Pero cuando Lizbeth se inclinó para ofrecerle el vaso, la señora Barrett la miró con hostil