Epílogo parte 1.
Habían transcurrido trece primaveras.
La familia estaba reunida en el espléndido jardín de la mansión, que se extendía bajo el suave abrazo del sol de la tarde. Como cada domingo, los adultos disfrutaban de la fresca sombra bajo un quiosco ornamentado con enredaderas florecientes y delicadas luces colgantes, mientras los niños corrían y jugaban entre parterres de flores multicolores y altos árboles frondosos.
Sin embargo, los gemelos, ya en la plena efervescencia de la adolescencia, mantenían