Capítulo 84. ¡¿Qué rayos hemos hecho?!
Ante la propuesta de Nicolás, Alexa sintió que su corazón daba un vuelco, y algo en su interior le decía que no debía, pero la idea de tener un edificio a su nombre le pareció un punto a favor para presumir.
Tres días después.
Cuando el taxi se detuvo frente a un club nocturno cuya vibrante luz de neón teñía la calle de azules y violetas, Lizbeth negó con la cabeza, y su expresión parecía un tapiz de resignación y sorpresa.
—Cuando dijiste que saldríamos, pensé que iríamos a un restaurant