Capítulo 85. ¿Cómo sabes quien soy?
Avergonzada y sin entender qué rayos pasó la noche anterior después de los últimos cócteles, Lizbeth miraba a Soraya, quien le estaba pasando un zumo de pomelo con miel para la resaca.
—Gracias —musitó apenas audible mientras palmeaba el hombro de su amiga, quien con el delineador corrido y los cabellos alborotados se sentó en la cama con los ojos cerrados.
—Chicas, ¿cómo pueden tomar hasta el punto de perder la razón? —las corrigió Soraya con expresión seria.
—En mi defensa, yo tomé ron a l