Capítulo 74. ¡Juro que me pagarán esta humillación!
Ana se estaba mordiendo las uñas nerviosamente, su mente era un torbellino de pensamientos contradictorios. Anhelaba bajar a la casa del sótano para verificar por sí misma si era verídico que Soraya había recobrado la conciencia, pero a la vez le invadía el temor de hacerlo.
«Estoy arruinada», murmuraba para sus adentros, repitiendo una y otra vez en su cabeza mientras entrelazaba sus dedos temblorosos y sudorosos, con la mirada clavada en la entrada del salón.
La anciana Barrett, con compostu