Capítulo 73. ¡Esposa rencorosa, no me prives de tu amor!
En la mansión Barrett, Sebastián sonreía asombrado, contemplando a su esposa dormir plácidamente como un niño sin preocupaciones. Había transcurrido aproximadamente una hora desde que se despertó, y su única actividad había sido observar como unos mechones rebeldes la hacían arrugar la nariz y él los acomodaba tras su oreja con mucha ternura.
—Te prometo que te protegeré — le susurraba mientras los recuerdos de la conversación del día anterior se repetían en su mente.
«Confiaré en ti, aunque no