Capítulo 107. ¡No me decepciones!
Dejando su curiosidad en un segundo plano, Lizbeth bajó junto a la anciana, quien esperaba en su estudio. La cual estaba sentada en su silla de ruedas, mirando por la ventana con una expresión triste y distante, con ojos perdidos en el horizonte.
Lizbeth extendió la carpeta hacia ella con manos temblorosas.
—Entiendo que estabas enojada conmigo por haber entrado a tu familia cuando no tenía tu permiso y, aun teniendo tu desaprobación, respeté tu manera de ser. Pero, ¿cuál fue tu motivo para in