Pero algo dentro de mí se apoderaba de manera extraña. Una fuerza descomunal corría por cada vena de mi cuerpo.
—¡aaaaaaaaah! —grité con fuerza.
Los grilletes de mis manos y pies se rompieron. Epona y Fray se quedaron inmóviles al verme libre.
Levanté mi rostro y sonreí. Si iba a morir, iba a ser conociendo la verdad.
Me lancé hacia Fray hasta lanzarlo al suelo. Tomé el collar que tenía en mi cuello y con fuerza introduje el dije en su corazón, era momento de conocer sus pensamientos. Era c