Regresé a la cueva de Lucifer, pero este lugar era mejor que estar allá arriba, en donde Edon y Fray eran como dos lobos hambrientos. Recosté mi rostro sobre la mesa.
Nunca en mis veintitantos años de vida, tuve tantas emociones como estos días en Wolf’s Company.
—¿Viene a trabajar o a dormir? —Levante mi rostro ante aquel reclamo. Se trataba de mi amargado jefe.
—A trabajar señor. —respondí
—Entonces, deje de dormir. —reclamó y desapareció de mi vista.
Miré hacia las pantallas, no ocurría nad