Circe
—¡Edon! Dios… eso es tan… tan…
Abrí mis ojos de pronto. Estaba en mi habitación, miré a mi lado, la cama estaba vacía. ¿Qué esperaba? A un hombre guapo.
Sentí un dolor de cabeza terrible y a mi mente venían imágenes confusas, un bar, Fray, Edon, una regadera y un beso apasionado.
Sacudí mi cabeza y recordé que hoy era día de trabajo.
—¡No! ¡Dios, por favor que no sea tarde!
Busqué mi móvil entre las sábanas. En verdad que había sido muy mala idea celebrar en días de trabajo. Me asom