Antes de llegar a la dirección que la señora Wolf me indicó, pasamos a la casa de Ada. Ella quería que me pusiera uno de sus vestidos, pero no era una mujer de usar ese tipo de ropa, mucho menos tacones. Me puse unos jeans y una blusa.
—Eres una necia Circe, así no vas a impresionar a nadie —reclamó mi amiga, mientras íbamos en el taxi.
—No quiero impresionar a nadie, voy a esta fiesta porque la señora Wolf, tuvo la cortesía de invitarme, de lo contrario no hubiera asistido.
Solo iba por cortes