Al ver la expresión de Daniel, Carlos no se atrevió a decir más. Las palabras de Roberta lo habían hecho recapacitar.
En su arrebato, casi había olvidado ante quién estaba.
Carlos: —Silvia, puedo hacer que Leticia te ofrezca disculpas y también compensarte económicamente. Puedes nombrar una cifra y haré lo posible por satisfacerla.
Silvia lo miró con frialdad, su tono excepcionalmente gélido: —No es necesario. Por favor, retírense.
El rostro de Carlos se ensombreció. Fátima y Roberta también cam