Carlos por fin miró a Fátima. ¿Qué le estaba pasando?
¿Por qué parecía estar hechizado? La mujer que siempre había deseado estaba a su lado, ¿en qué más podía estar pensando?
Abrazó a Fátima fuertemente. Su cabello tenía un suave aroma a gardenia.
De repente, un haz de luz iluminó la habitación cuando se abrió la puerta.
Silvia entró, ofreciéndole sumisamente una taza de té. Su cabello aún estaba húmedo, con gotas de agua cayendo sobre su pijama, haciéndola parecer especialmente tentadora.
Se vi