Lilly
Si alguien debía ganar el premio a la persona más cobarde del mundo era yo. Las palabras de Amelia, aunque cálidas y sin afán de minimizar mi dolor, me torturaron hasta que no pude más. Era cierto: por mi duelo estaba dejando de lado a Byron, el hombre que amaba y amaría siempre.
La muerte de Enid era algo que jamás en mi vida iba a poder superar. Ella había sido mi apoyo en los años más difíciles de mi vida, había cuidado de mí y de mi hijo y siempre estaba cuando la necesitaba. Cuando e