Andrew se estiró entre las sábanas cuando la luz de la mañana bañó la habitación. Se sentía gloriosamente descansado tras una noche única como la que había tenido: había hecho el amor con Valery varias veces, y aunque su cuerpo estaba algo agotado, su ánimo estaba en las nubes.
Con los ojos todavía cerrados, extendió su brazo para acariciar a su esposa, pero se sorprendió al encontrar la cama vacía. A su lado estaban las sábanas frías y se temió lo peor.
De un salto se puso de pie y la buscó po