Oasis.
—¿Qué es lo que traes entre manos? —preguntó Valery desde el asiento del copiloto.
Tenían ya un par de horas de camino y no tenía ni idea de donde se dirigían, pero Andrew sonrió enigmáticamente mientras negaba con la cabeza.
—¿Confías en mí?
—Técnicamente —ella bromeó.
—Entonces déjate llevar, pequeña. Ya casi llegamos a nuestro destino.
Valery guardó silencio y asintió con la cabeza, a la vez que contemplaba el maravilloso paisaje de la naturaleza. El sol brillaba con la última fuerza de