Las dos caras.
Andrew se quedó de piedra al estacionarse frente a su casa y ver la larga fila de vehículos estacionados en el interior.
La suave música de los violines llegaba al exterior, todas las luces de la casa estaban encendidas y el murmullo de voces daban clara evidencia de lo que se trataba: había una fiesta.
Por un instante pensó que se trataba de obra de Valery, pero al ver el auto de su padre, supo que el señor Davis tuviera que ver con todo esto. Con una exhalación bajó de su auto para enfrentarl