Nicolas se aferró a la cintura de Valery con fuerza y la besó con posesión sin importarle la presencia de los invitados, en un gesto totalmente impropio de él. Por su parte, ella mantuvo los labios sellados, incapaz de reaccionar a esa muestra tan agresiva de afecto.
Cuando la hubo soltado, Valery sintió el rubor de la vergüenza subirle por el cuello hasta las mejillas. Para ella, aquello era una humillación disfrazada de festejo y aunque muchos pudieran sorprenderse de la aparición de los do