El día en que la novela de Aitana ganó el premio, afuera comenzó a caer aguanieve.
Ella se quedó junto a la ventana mirando el paisaje. Leonardo apareció detrás sin que notara sus pasos y le puso una chamarra de cashmere sobre los hombros.
—Reservé en un restaurante giratorio. Hoy celebramos.
Cuando llegaron, el mesero los condujo a un privado con vista: tres lados eran ventanales del piso al techo y la noche de la ciudad se abría completa a sus pies.
En la mesa, un mantel de terciopelo rojo, ca