—Verás, hace un tiempo Enzo me contactó para decirme que sospechas que el atentado contra ti de hace tres años y la muerte de tus padres y hermanos podrían tener relación con la familia Ortega. Es un rencor que no solo te pertenece a ti, también es mío. Y la venganza no debería ser solo responsabilidad tuya.
Hizo una pausa y continuó:
—Por eso me acerqué intencionalmente a la esposa de Fausto, doña Celerina López. Confiaba en encontrar pistas valiosas a través de ella. Hoy mismo me invitó a cena