Capítulo 91
Lo que más la sorprendió fue que, en lugar de enfurecerse, Fernando comenzó realmente a comer de aquellos platos recalentados. Daisy se quedó pensativa un instante. Luego se puso en pie y se encaminó a la puerta.

—Así que de veras tenías hambre… Pues adelante, come lo que gustes.

Fernando no se lo impidió. Sin embargo, cuando Daisy llegó al umbral, él habló con voz suave y pausada:

—¿Y qué tal va eso de la patente que Javier pretende registrar? ¿Ya está lista?

Daisy se detuvo sin darse vuelta:

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