Capítulo 45
Al ver que era Daisy, Frigg se quedó helada por unos segundos, hasta que por fin reaccionó:

—¡Daisy! ¡Eres tú!

Como una fiera, Frigg se abalanzó sobre ella. Jamás habría imaginado que la persona que la había secuestrado fuera Daisy.

—Sí, soy yo. Después de arrojarme tanta basura encima, acusándome de secuestrarte, ¿qué menos podía hacer? Mejor lo hago realidad, porque mientras más lo pensaba, más sentía que estaba perdiendo mi tiempo.

Daisy no se apartó del lugar ni un milímetro, pero Frigg no l
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP