—¿Frigg? —La sorpresa se reflejó en los ojos de Daisy.
—Sí —insistió Enzo—. Está contratando los servicios de Nala, y pagó una buena suma para que te elimine.
—¿Cuánto?
—Cincuenta mil.
—… ¿Cincuenta mil? —Daisy puso cara de total desdén—. Más que ofenderme a mí, parece que menosprecia su propio amor. ¿No crees?
—Bueno…—respondió Enzo, sin saber muy bien qué decir—. Supongo que tienes razón. Pero jefa, ¿no notas que te estás yendo por la tangente? ¡Te quiere matar! ¿No se supone que deberías esta