Daisy pensaba que Fernando, aunque a veces pareciera indiferente, aún se preocupaba por lo que pensara su abuela. Si no, ¿por qué habría firmado sólo la mitad del papeleo antes de salir corriendo?
Era claro para ella que Fernando no quería seguir casado, pero la presión de María lo mantenía atado.
Sin decir más, Daisy dio la vuelta, lista para irse. Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso más, sintió un tirón en su cabello, que la detuvo en seco.
Fernando, de una forma inesperada, había at