—¿Quieres que libere a Blanca de la hipnosis? Bueno, no es imposible… pero primero debes aceptar una condición —dijo Y, haciendo una pausa dramática.
—¿Una condición? —repitió Daisy con una sonrisa irónica—. ¿Por qué no se lo propones mejor a Fernando?
—Él no está a mi altura —soltó Y con un matiz de burla en la voz—. No temas, mi exigencia no es tan descabellada. En cuanto me des tu palabra, anularé la hipnosis de inmediato.
Sus siguientes palabras se hicieron más inquietantes:
—Si calculamos e