Ante las duras palabras de Daisy, Fausto conservó la misma compostura. Reiteró con firmeza:
—La familia Ortega jamás participó en eso.
La miró directo a los ojos y añadió:
—Dices que en el atentado te nombraron a la familia Ortega. ¿Has pensado en la posibilidad de que te hayan tendido una trampa? Saben de tu potencial y temen que resurjas, así que tal vez quisieron echarnos la culpa para que la paguemos nosotros.
Erik, que no había intervenido más que para observar con atención cada reacción de