Daisy entornó los ojos, sospechando que alguien lo había provocado a propósito. Sin embargo, cambió de tema:
—Me voy a preparar. Sigo pensando que lo mejor es que yo misma te opere; así estaré más tranquila.
—No hay necesidad. —Javier negó con la cabeza—. Es un procedimiento simple. Además, puede que la familia Ortega envíe a alguien a ver cómo estoy. Si descubren que tú misma me operaste, podrían pensar cosas que no son.
Él tenía razón, así que Daisy acabó desistiendo de la idea. De cualquier m