—¿Daisy?
Blanca se frotó los ojos, sorprendida.
—¡Realmente eres tú!
La sorpresa la golpeó sin previo aviso, y no pudo evitarlo.
Daisy, al ver a Blanca, sintió una punzada de molestia, como si fuera un mal presentimiento. Pensó que al estar en su propio terreno, no necesitaría ocultarse, pero la casualidad la había puesto cara a cara con su ex-cuñada, Blanca.
La coincidencia entre ellos siempre parecía ser demasiado frecuente últimamente, y Daisy no podía dejar de sentirse un poco frustrada por