Llevaban tres años de casados.
Álvaro, en la cama, siempre había sido muy apasionado, pero una vez fuera de ella, se volvía distante.
En esos tres años, las veces que la había abrazado no eran tantas como en los últimos dos días.
—¿Por qué tanta prisa? —Álvaro le sujetó la barbilla con la base de su pulgar e índice. No aplicó demasiada fuerza—. Antes, en situaciones como esta, ¿qué hacías? ¿Ya se te olvidó?
Gabriela miró a Álvaro.
Sus labios apenas rozaron los de él. "¿Así está bien?"
Álvaro fru