Gabriela se quedó momentáneamente desconcertada.
Miró a Álvaro, perdida en sus pensamientos. Por un momento, casi parecía una escena de otro tiempo, una que jamás hubiera imaginado.
Álvaro le acarició la cabeza con ternura, señalándole que debía seguir con su llamada.
Gabriela apartó la mirada sin decir nada, se bajó del tocador y salió de la habitación sin más.
Alicia ya había preparado el desayuno desde temprano. Al ver a Gabriela, le sonrió con alegría y la saludó.
—¡Buenos días, señora!
Gabr