Álvaro bajó la mirada hacia Gabriela.
Soltó una mano y con ella le sujetó la barbilla, obligándola a alzar la cabeza ligeramente.
—¿Te da gusto ver esto? —preguntó, sin ocultar la molestia en su voz.
No soportaba la forma en que Gabriela actuaba tan desinteresada ante Noelia.
Tampoco le gustaba verla empujándolo hacia ella.
Gabriela ladeó la cabeza y, esta vez, la mano de Álvaro sobre su barbilla no ejerció presión. Con facilidad, ella se zafó.
Luego, con una expresión absolutamente seria, comen